Muchas veces me pregunto si los 25 que visten la rojiblanca saben lo que eso supone. Si conocen a Gárate, a Ben Barek, a Luis Aragonés, Adelardo, Collar o Leivinha, entre otros. Si se han empapado de la historia de un club que fue el tercero de España hasta la llegada de la familia Gil en 1987. Cada día que transcurre, la idea de que la plantilla colchonera está formada por una panda de mercenarios se hace más fuerte en mi cabeza.
La última afrenta la protagonizó Maxi el pasado domingo. Ni ganando al Barcelona desaparecen los problemas. En el minuto 67, Abel decidió sustituir al capitán para dar entrada a Sinama. La ‘Fiera’, que debía entregar el brazalete a Antonio López, caldeado por la decisión del míster, optó por usar este distintivo como diana de su furia. Se lo quitó con violencia y lo lanzó, con malas formas, unos metros más allá en dirección a Antonio López, pero sin alcanzar su destino y cayendo al césped. Maxi remató la ‘faena’ dejando a Abel con la mano en el aire cuando el toledano iba a saludarle tras ser sustituido.
Esta mañana, el jugador argentino ha salido a la palestra para pedir disculpas públicamente por su acción, y para asegurar que el error que cometió se debió a un ‘calentón’. Eso le honra. Pero, por otra parte, considero que este tipo de acciones, a cargo de personas que se suponen tan identificadas con el equipo al que defienden como para ser capitán, deben ser castigadas con dureza. Más que nada porque es inadmisible que el referente del Atlético, el jugador que se supone más cabal y con más cabeza fría, se salga por la tangente y la líe como lo hizo Maxi el domingo.
Siempre he creído que el capitán del Atlético debe ser el jugador más veterano, el que más temporadas acumule en el equipo. Así fue hasta la llegada de Jesús Gil, que implantó una manera totalmente equivocada de entender la capitanía. Nada más aterrizar junto a Futre, colocó el brazalete al luso, y lo hizo ‘a dedo’, saltándose todas las normas tácitas del fútbol. Lo cierto es que Paulo forma, junto a Aguilera, Kiko y Torres, el club de los escasos capitanes que han merecido esa condición.
Quitando este reducidísimo grupo de ‘honorables’, hemos visto de todo, hasta a Costinha portando el brazalete en su primer año en el club, a Perea o a Pablo, entre otros. Una aberración para un club histórico que no puede dejar en manos de cualquiera tan preciada prenda. No pongo en duda que Maxi sea un gran jugador, que lo es, pero no creo que sea el más adecuado para poseer la condición de capitán. Y los hechos acaecidos el domingo aconsejan que deje de llevar el brazalete.
Esta es una muestra más de que la cordura y la sensatez no imperan en la zona noble del Calderón. La directiva continúa sin estar a la altura del club al que representa, y sigue evidenciando que sus intereses no están donde deberían estar, sino en pelotazos fuera del campo y en urdir una trama para que la venta del Kun no despierte a una masa social anestesiada desde hace demasiados años.
Maxi no es tan mal capitán. Es más está entre los jugadores más serios de nuestra plantilla. Pero el capitán debería ser Antonio López. Y tienes razón que da pena quien ha llevado, a veces, nuestro mítico brazalete de capitán en los últimos años.un abrazo
Nunca entendí la capitanía de Maxi por más que sea de los más veteranos ,peo viendo a los demás integrantes de la plantilla pues quitando a Antonio López , no veo a muchos más que estén implicados e identificados con el Atlético . Un saludo
El problema de Maxi es que se cree que tiene una bula por la cual debe ser siempre titular, no debe ser nunca sustituido y encima ser el capitán.Que vuelva a ser el Maxi de hace tres años y entonces que exija.Por supuesto, Antonio debería ser el capitán.Otra herencia más de nuestro bienamado Aguirre.
Una boludez de Maxi pero no hay que sacarlo del equipo!Un saludo desde Buenos Aires.
El gesto de Maxi con el brazalete fue imperdonable, y la negativa de darle la mano al entrenador, aún más. Sin embrago, Maxi ha pedido disculpas y asunto cerrado.Aunque efectivamente, esto habría que achacarselo al debe de Aguirre. Esta gente lleva sin disciplina dos años y medio. En ningún equipo, ningún entrenador que se precie, consiente la acción de Maxi.un abrazo. miguel