Los atléticos hemos vivido una semana de suma tranquilidad tras la contundente victoria ante el Depor, con la única excepción de la increíble decisión del TAS de mantener el cierre del Vicente Calderón para el partido de Champions ante el PSV Eindhoven. Los enemigos rojiblancos crecen con la rapidez de la mala hierba, y si antes sólo teníamos que preocuparnos de los dos que tenemos dentro del club y que son quienes lo ‘dirigen’, ahora también nos hemos topado con la UEFA y el inefable Platini.
Injusticias aparte, en lo deportivo, parece que la herida abierta sobre el futuro de Javier Aguirre se cerró definitivamente el pasado domingo. El ‘vasco’ puso en liza a los mejores desde el inicio, y ocurrió lo más previsible: victoria del Atlético. Es evidente que cuando hombres de la talla de Agüero, Forlán, Simao y Maxi tienen la oportunidad de jugar juntos, el equipo colchonero tiene muchas opciones de llevarse los tres puntos, incluso aunque alguno de ellos no tenga su día. Como ejemplo, sirve el choque ante el Depor, en el que ni el Kun ni Maxi estuvieron finos, pero la actuación de Forlán fue más que suficiente para fulminar al rival de turno.
Tras el triunfo, los ánimos están más calmados, pero que nadie se lleve a engaños. Javier Aguirre va a continuar haciendo rotaciones, y éstas seguirán afectando a los jugadores con más calidad. Soy de los que piensa que si tienes un jugador determinante en tu plantilla y está en condiciones físicas, tiene que participar en todos los choques, sí o sí. Considero que la mayoría de aficionados piensa de la misma manera, pero de nada sirve si el que manda en el césped, el mejicano, apela a criterios no futbolísticos, sino paterno-filiales, a la hora de elaborar las alineaciones.
El pasado domingo, pocas horas después de concluir el duelo ante el conjunto coruñés, Aguirre se despachó en la Cadena SER con unas declaraciones surrealistas, en las que evidenció que su prioridad al frente de la plantilla es tener a los jugadores contentos, un argumento con más peso a la hora de confeccionar el once inicial que el rendimiento que ofrezcan los futbolistas a lo largo de la semana y en los choques oficiales.
No quiero repetirme, pero lo expuesto demuestra que a Javier Aguirre le queda muy grande el traje de entrenador rojiblanco, y sus intenciones me generan cierto temor de cada al duelo de este domingo ante el Numancia. Un rival de perfil muy similar al Osasuna, de equipo pequeño y campo complicado, que podría llevar, de nuevo, al ‘vasco’ a sacrificar a alguna de nuestras estrellas y a plantear el choque en busca del empate. Espero equivocarme y que el Atlético salga a por todas en Soria. Pero tanto el escenario, el rival como la cercanía del partido de Champions me hacen pensar en que Aguirre volverá a las andadas. Ya se sabe, la cabra siempre tira al monte…
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