Un entrenador cobarde

7 11 2008
Javier Aguirre no me gusta. Y no es un sentimiento que me haya surgido ahora, no, sino hace tres años, justo cuando cogió las riendas del Atlético de Madrid. Por entonces, ya me parecía un entrenador de equipo pequeño, sensación que me desborda en la actualidad tras varios años sufriendo con el fútbol que practica nuestro equipo.
Antes de nada, quiero puntualizar que el mejicano no es el culpable de lo que le ocurre a este club. Esa responsabilidad recae, única y exclusivamente, sobre Miguel Ángel Gil y Enrique Cerezo, los ‘ejecutores’ e ‘ideólogos’ de este Atleti que en nada se parece al glorioso de antaño, y los que, en los últimos diez años, han hecho pasar por la entidad a entrenadores sin categoría para un conjunto de élite –salvo Luis Aragonés-.
Aguirre es uno de ellos. Razones hay de sobra. El equipo juega peor ahora que cuando llegó, sacrifica el talento por la defensa, no hay muestras de que el Atleti esté trabajado táctica y estratégicamente –todo lo contrario- y sus decisiones cada jornada son antagónicas a las que eligió en la anterior. Que si dos pivotes, que no, que pongo tres, que viene el Madrid, me ‘acojono’ y pongo cuatro, así, sin ton ni son, una historia distinta cada partido.
Un auténtico desastre como gestor de la plantilla. El ‘vasco’ ha evidenciado que no tiene capacidad para dirigir un equipo grande, y tanto en Villarreal como en Liverpool mostró sus credenciales de técnico defensivo. Es cierto que el Atlético debe reforzar el centro del campo cuando se enfrenta a rivales que poseen una medular muy potente, como es el caso de amarillos y ‘reds’, pero sin que eso suponga renunciar al ataque. Y en estos dos envites, los rojiblancos se dedicaron exclusivamente a defender como ‘gato panza arriba’ durante casi todo el partido.
Es verdad que el Atleti empató en Villarreal, sí, pero gracias a un remontada ‘made in Simao’, y que el árbitro le ‘birló’ el triunfo en Anfield, pero el juego del equipo deja mucho que desear. Particularmente, no me agrada ver al Atlético metido atrás, achicando balones, como un conjunto segundón. Muchos sustentarán esta táctica alegando los buenos resultados cosechados, pero creo que jugando de esta manera, y dejando que el ‘cántaro vaya a la fuente’ en demasiadas ocasiones, se perderán muchos más partidos de los que se ganarán. Tiempo al tiempo.
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Un comentario

8 11 2008
Billie

Aguirre es un entrendador para un equipo que no quiera jugar al fútbol, no quiera tener la pelota y eso es un equipo de la parte baja de la tabla. Y si está aquí es por la mediocridad que envuelve nuestro club, consentida y fomentada desde la directiva. Saludos.

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