Partiendo de la base de que el Atleti ha demostrado no tener plantilla para luchar por el título –por enésimo año consecutivo-, ni para situarse en el podium de la clasificación, la ‘guerra’ de los de Aguirre ahora pasa por apurar sus opciones de repetir experiencia en la Champions, por la vía de la cuarta plaza. Un reto que no tiene, ni mucho menos, al alcance de la mano.
Los resultados ante sus rivales directos le han dejado prácticamente en la cuneta europea, pero tras ascender Tourmalet, Alpe d´Huez, Galibier y el Mont Ventoux, todos ellos seguidos, ahora llegan las etapas llanas, y ahí sí que no hay margen para el error. Ni para una sola actuación vergonzosa más.
Siendo exigentes –creo que deberíamos serlo mucho más-, el Atlético está obligado a vencer en los próximos siete encuentros ligueros. Por historia, entidad e incluso por plantilla, los de Aguirre son superiores, a priori, a sus próximos contrincantes, establecidos a partir del octavo clasificado, y algunos de ellos con la mentalidad de que lograr la permanencia sería un éxito rotundo.
Mallorca, Osasuna, Deportivo de la Coruña, Numancia, Racing de Santander, Sporting de Gijón y Betis se verán las caras con los pupilos de Javier Aguirre desde este sábado y hasta Navidad. De los conjuntos citados, bermellones y coruñeses se postulan como los más complicados de batir, aunque hay que tener en cuenta que de estos siete enfrentamientos, el Atlético jugará cuatro en el Vicente Calderón.
Además, se da la circunstancia de que en los próximos dos meses, el calendario deparará hasta siete duelos directos entre los otros equipos que aspiran a un puesto en la Liga de Campeones, por lo que todo pinta de cine para que el cuadro colchonero recupere el terreno perdido en un mes negro para sus intereses.
Es evidente que lo ocurrido en las últimas semanas no tiene perdón. La imagen ofrecida al mundo entero en partidos tan trascendentes como los disputados ante Barcelona, Real Madrid o Villarreal fue patética, y eso es intolerable, por mucho que la directiva, el técnico y los propios jugadores hayan tratado de justificar sus actuaciones con distintos argumentos.
Ahora ya no hay tiempo para excusas, sino únicamente para reaccionar, dar la talla en un tramo de temporada clave para recortar distancias, y colocar al Atlético en la cabeza de la tabla, justo antes de encarar la ingesta de turrones. Porque si la situación actual se prolonga, me da en la nariz que en lugar de ser el turrón el que vuelva a casa, sea Aguirre el que tenga que tomar rumbo a la suya.