El milagro fue posible y llegué a casa casi cuando se iniciaba la contienda. Y la verdad es que me podía haber quedado en Londres. Nunca un regreso a España podía haber resultado más agrio que el de esta noche. A los nueve minutos, sin apenas enterarse, los de Aguirre ya perdían por 3-0, tras uno de los habituales errores defensivos en jugada de estrategia, un penalti absurdo y una falta surrealista en la que los rojiblancos parecieron benjamines adquiriendo sus primeros conceptos futbolísticos más que jugadores profesionales.
6-1, y pudo ser peor. La imagen del Atlético, indigna de su historia. ¿Cómo es posible que un equipo que se supone de élite no sea capaz de motivarse y concentrarse en un estadio como el Camp Nou y frente a un rival como el Barça? Parecía que todo daba lo mismo. La defensa y el centro del campo, indolentes, como si la película no fuera con ellos. Messi, Eto´o, Iniesta, Xavi y compañía campaban a sus anchas frente a un Atleti empequeñecido, que da la impresión de que sólo se agranda cuando toca escuchar el himno de la Champions. Una práctica que puede resultar muy peligrosa.
La primera parte, en la que se acabó el partido, supone una tomadora de pelo para los seguidores colchoneros, y es la primera muestra verdadera de que no hay una plantilla sólida. Resulta que se caen tres piezas –Forlán, Simao y Maniche-, y el castillo se derrumba por sí sólo. Menos mal que hay dos semanas de por medio para recuperar a los ya citados y a Maxi –otro lesionado más, con un problema muscular- de cara a los encuentros ante el Madrid y el Liverpool.
Aparte de no tener equipo de garantías, tan sólo un once fiable, el choque del Camp Nou deja la duda del rendimiento del Atlético en Liga, una competición que parece que no interesa porque todo lo eclipsa la Champions. Ya dije hace tiempo que el torneo casero es fundamental, porque para volver a la Liga de Campeones hay que terminar entre los cuatro primeros. Y con la actitud de esta noche, quizás tengamos que sufrir en el vagón de cola.
Por cierto, ya contaré, cuando disponga de más tiempo y ganas, mis anécdotas futboleras en Londres, donde Fernando Torres aparece por todas partes, en carteles, pósters y el reverso de la mayoría de las camisetas del Liverpool que se ponen a la venta. En Camdem Town, un vendedor del mercadillo que se instala los fines de semana me confesó que siente simpatía por el Atlético y que no `traga´ al Madrid, además de preguntarme por la actualidad del conjunto colchonero.
Todo resultó una enorme mierda. Hasta el Checo parecía de plastilina…
Yo que tu me volvía a Londres. todas las ilusiones se han derrumbado en dos partidos contra dos rivales directos. un abrazo. miguel