Y es que hay cosas imposibles de entender. La directiva se deja un ojo de la cara en fichar futbolistas de ataque, que, todo sea dicho, lo están haciendo de maravilla, pero se olvida de traer jugadores decentes para la defensa y la portería. Así le va al Atlético. Todo el esfuerzo ofensivo, la calidad y la pegada de la delantera queda en agua de borrajas cuando personajes tétricos como Perea o Leo Franco entran en acción. Y personifico en los errores porque Pablo y Pernía han realizado actuaciones discretas pero por encima de sus compañeros.
El pasado miércoles ante el Sevilla, la historia fue idéntica, aunque con final distinto. El análisis es el mismo. No se puede consentir que el conjunto colchonero tenga que marcar tres o cuatro goles en cada partido en el Calderón para tener opciones de victoria. Es inaudito. Con esa cifra de dianas, el triunfo debería estar más que asegurado.
De qué sirve hablar de los dos goles del Atlético a balón parado –cosa rara, por cierto-, incluido un nuevo remate de cabeza de Agüero a la red, del golazo espectacular de Simao, en definitiva, de la pegada del equipo arriba. Algo que no veíamos desde hace años. Lo de la zona trasera es una falta de respeto al trabajo, al esfuerzo y la entrega del resto de jugadores. Y el problema es que esto no parece tener solución hasta el mercado de invierno. Con lo que hay en el banquillo, el remedio se antoja peor que la enfermedad.
De todos modos, y sin que sirva de precedente, yo sigo confiando en este Atlético. En la escuadra ambiciosa, ávida de triunfos, letal de cara al marco contrario. La que ha devuelto la ilusión a los atléticos, que esta tarde, como el pasado miércoles, han llenado el Calderón a rebosar.
La que da la impresión de que juega contra el rival y contra su propia defensa y portero, empeñados en hacer regalos a los contrarios en cada partido, como si ya estuviéramos en Navidad. La que, pese a contar con una retaguardia penosa y digna de un circo de mala muerte, nos está dando tardes y noches de alegría que casi, casi habíamos dejado en el olvido por el paso del tiempo. Ése es el Atlético que queremos. Y en él no caben jugadores como los que hoy u otros días han tirado por la borda victorias cantadas o manchan con su presencia un escudo centenario y una camiseta que nunca han merecido vestir.
Esperemos que la dinámica cambie y el Atleti sea capaz de dar una imagen de seriedad defensiva en el choque del próximo domingo en Almería. Es la única pieza que les falta por engrasar a los colchoneros. Si todo sigue igual, el equipo alcanzará lo que su defensa y portero dictaminen en cada encuentro. Una lotería en toda regla.
La defensa de nuestro Atleti es como la M30: no importa lo que la remodeles que siempre está atascada y ahora encima, llena de agujeros.
jajaja, buena comparación Villaykorte. Pero yo creo que lo nuestro a diferencia de la M-30 sí tiene solución, y está en la cabecita de los jugadores; han demostado que calidd tienen de sobra, el problema es que no lo están demostrando, y nos están aciendo perder puntos que llevaban nuestro sello.Tal vez la solución sea buscar un central y un lateral que refresquen la zaga trasera, para no deshacer lo que hacen los de arriba.1 abrazo Borja!