Sin embargo, parece que la distancia le ha otorgado a Cabeza cierta sensatez en sus manifestaciones. En una entrevista publicada ayer en la contraportada del diario Marca, el ex presidente repasa, con gran acierto, la actualidad del Atlético de Madrid y las causas de que el proyecto deportivo sea una sonoro fracaso campaña tras campaña.
De todas sus declaraciones, me quedo con dos. Interrogado sobre si es necesario que `rueden´ cabezas en la entidad, el doctor argumenta que “no, pero la gente debe saber cuándo llega el momento de irse. A mí un 30 de marzo me daban un homenaje y unos días después la Castellana se me hizo corta”.
Sabia reflexión. Mensaje directo a la `mandíbula´ de Gil Marín y Cerezo, cuya decisión de marcharse será tardía sea cual sea el momento en que la adopten, y si es que llega ese añorado instante. Y segundo apunte, sobre la actitud de los aficionados: “Son como ovejitas, como la ovejita Lucera. El fútbol está amariconado y mercantilizado”. Tiene toda la razón. Esta “masa social”, como la denomina la directiva, debe despertar de su letargo y rebelarse.
Por cierto, si Alfonso Cabeza analiza de manera adecuada el devenir del club, el que lo borda es Fernando Torres. El capitán rojiblanco demuestra, con cada acción, que no sólo es un chaval de 23 años con la cabeza bien amueblada, sino que ama y siente los colores. Sus críticas en Onda Madrid sobre el proyecto deportivo y la decisión errónea de situarle como capitán con sólo 19 años merecen el aplauso más grande que se le pueda brindar.
Por el contrario, sus declaraciones denotan tristeza y una sensación de vacío que, como la entidad no mejore, podrían llevarle, más tarde o más temprano, a marcharse del Atleti. Sinceramente, a veces me pregunto cómo es posible que continúe en un desastre de club como éste.
Con Cabeza estuvimos a punto de ganar la Liga si no es porque nos la quitaron por decreto. Con los Gil llevamos siete años sin clasificarnos tan siquiera para la devaluada UEFA. Pudo ser que fuese un poco excéntrico, pero el Atlético estaba en su lugar natural.Javier