Casi sin tiempo para digerir el bochornoso espectáculo del sábado ante el Nástic, llega la Copa del Rey. Todavía con el reciente recuerdo del sufrimiento de los penaltis en la ronda anterior frente al Levante, el Atlético de Madrid recibe al Osasuna en el primer enfrentamiento entre ambas escuadras desde que Javier Aguirre es técnico del conjunto rojiblanco.
Esperar, lo que se dice esperar, sólo espero que el Atleti se haga con la victoria y que no encaje ningún gol. Soy muy sincero. A nivel futbolístico, he perdido la creencia en este equipo, y de momento sólo los resutados me obligan a seguir creyendo en él. Es necesario que este martes los aficionados se vuelquen en el apoyo al equipo colchonero -pese a que los abonados deben “rascarse” el bolsillo- y, sobre todo, que la plantilla dé la cara y logremos un resultado óptimo para acudir al encuentro de vuelta en Pamplona con cierta tranquilidad.
Lo que tengo claro es que no conseguir el “billete” para cuartos de final sería un tremendo fracaso para este club, que debe volver a acostumbrarse a ser un equipo campeón, ya sea por las buenas o por las malas. Y en eso tenemos mucho que decir los abonados -como en mi caso- o seguidores rojiblancos.
Estoy totalmente de acuerdo con Sergio Medina en que no podemos seguir asumiendo resultados negativos como algo normal. No podemos ni debemos ser “pasotas” ante lo que ocurre en nuestro club. Si no nos gusta algo, hay que protestar en el campo. Y si las broncas a los jugadores, al banquillo o al palco son necesarias en cada partido, pues se dan y punto.
En este sentido, me gustaría comentar una frase de Javier Aguirre en la rueda de prensa previa al choque ante Osasuna: “El Calderón no hace más que animarnos, lo que hace cualquier afición. Son soberanos para pitarnos y aquí eso no sucede como he visto en otros campos, durante el partido he visto una conducta de apoyo. El jugador del Atlético debe de estar preparado para esto”.
Eso, que se preparen los jugadores, porque si siguen en esta línea más de una bronca les va a caer. Basta de ser tan condescendientes.
Nos vemos en el Calderón.
Pues no pinta muy bien la cosa…
Minuto 10 de la segunda parte, 0-1 y Pablo a la calle.